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El enfoque

Una búsqueda que
empezó en el cuerpo

campo · mente · cuerpo

Todo empezó con una observación que no podía ignorar: cuántas dolencias físicas tenían factores emocionales en su raíz. No como metáfora. Como realidad clínica, repetida una y otra vez en el consultorio. Esa observación fue la primera pregunta. Y las preguntas, cuando son genuinas, no se responden — se habitan.

Esa inquietud me llevó primero a la psiquiatría. Quería entender el vínculo entre lo que sentimos y lo que enfermamos. Pero la psiquiatría sola no alcanzaba — me daba diagnósticos, me daba fármacos, me daba categorías. Lo que no me daba era acceso al proceso subjetivo de la persona. Llegué entonces a la psicoterapia, y con ella a algo más cercano a la experiencia real: cómo cada ser humano construye su mundo interior, cómo lo defiende, cómo lo transforma.

La experiencia con psicodélicos me permitió saber que había otro lugar de la consciencia. No como teoría. Como experiencia directa.

Ese descubrimiento cambió algo fundamental. Si hay otros estados de consciencia accesibles, entonces el mapa que usamos habitualmente es parcial. Y si el mapa es parcial, el tratamiento también lo es. Eso me fue llevando hacia el cuerpo — no como objeto de estudio, sino como sujeto de experiencia. El soma no es el envoltorio de la mente. Es otro lenguaje de la misma realidad.

Hoy mi trabajo integra la psiquiatría, la psicoterapia posracionalista, la psiconeuroinmunología, el Eneagrama en la tradición de Naranjo y diez años de práctica de Zhineng Qigong. No como suma de disciplinas, sino como capas de una misma pregunta: qué somos realmente, cómo cambiamos, qué nos enferma y qué nos sana.

Este enfoque lo enseño en la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Nacional de Quilmes. Y lo transmito en formaciones propias para profesionales y buscadores que sienten que el mapa convencional se quedó corto.

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